Senderismo con niños pequeños

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Dos niños haciendo senderismo se alejan de nuestra vista, de espaldas

Si eres amante del senderismo, de la mountain bike, o de otros deportes activos de naturaleza que admitan una práctica moderada (nieve, etc.) no tienes que renunciar a todo ello por el mero hecho de tener un hijo. Simplemente tendrás que modificar un poco tu forma de hacer las cosas. Tendrás que adaptar tu ritmo, tus precauciones, tu nivel de exigencia, a las posibilidades de tu hijo. Si vas a hacer senderismo, y tu hijo todavía no sabe andar, deberás dotarte de los medios necesarios para llevarlo contigo: una mochila portabebés para la práctica del senderismo, o un carrito, en cuyo caso tendrás que escoger recorridos menos abruptos y más practicables.  ¡No necesitas tu equipo de senderismo para distancias grandes cuando salgas con niños! 😉 Del mismo modo, podrás salir al campo con la bicicleta de montaña si escoges senderos transitables, con poca pendiente, y bien accesibles y comunicados (preferiblemente cerca de un centro de visitantes o lugar de aparcamiento de vehículos)

A cambio, recibirás la enorme recompensa de redescubrir la naturaleza y la montaña a través de los ojos de tu hijo. El senderismo es una forma fantástica de combinar tiempo de calidad en familia con el ejercicio y la exploración del mundo natural.

Planificar la salida.

El primer paso para hacer senderismo con niños y que sea una experiencia agradable es planificar la salida. Algunos consejos prácticos para hacer una buena planificación de una salida senderista son:

Adapta tus metas a las posibilidades físicas y de atención de los niños.

Antes de elegir la ruta senderista a seguir, debes tener muy en cuenta las capacidades de resistencia física de tus hijos. Estas capacidades van a depender de la edad de los niños. En el caso de un bebé, influye tu capacidad física, pues lo tendrás que llevar contigo con una mochila ergonómica de senderismo, pero también influyen otras limitaciones como las condiciones atmosféricas, especialmente de frío y lluvia o de calor y humedad, los horarios de las tomas del bebé, sus periodos de descanso, etc.

Si los niños ya pueden andar, tendrás que ajustar la distancia y dificultad del recorrido a sus posibilidades. Con niños de entre uno y tres años, dificilmente llegarás a andar un kilómetro con ellos. Busca por tanto senderos bien señalizados, con un terreno firme, cerca de merenderos o zonas de descanso, a los que puedas llegar cómodamente en coche, y ponerte a cubierto en el caso de que las condiciones climáticas empeoren (tanto por lluvia, calor o frío).

Conforme el niño va teniendo más edad, puedes alargar las distancias, e incluso la dificultad (al menos en cuanto a la pendiente del terreno). ¡Dejate llevar por la prudencia y el sentido común! No vayas con tu hijo por recorridos que entrañen el más mínimo peligro. Cuando ellos sean mayores de edad, y puedan tomar sus propias decisiones, ya decidirán si quieren asumir riesgos con la práctica de deportes de naturaleza. Un niño de 7 años puede andar perfectamente durante una o dos horas, si sabes dosificar sus descansos, no solo físicos, sino también de aburrimiento.

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Haz de la paciencia un elemento más de tu mochila. No te agobies por la meta, y disfruta del camino. Sé lo suficientemente flexible para alterar los planes.

Los niños, especialmente cuanto más pequeños, se encuentran en una fase de constante descubrimiento y experimentación. ¿A qué padre no le ha pasado que su hijo ignora el caro regalo que le ha hecho, para centrar toda su atención en jugar con un objeto cotidiano de la casa? ¿Hay algo que tenga más atracción para un niño que una piedra grande y roma, o un palo o estaca?

Por este motivo, cuando salgais a hacer senderismo con vuestros hijos, no os obsesionéis con llegar a un lugar determinado. Vuestra meta será el propio camino. Casi seguro que vais a ir mucho más despacio de lo que inicialmente habías planificado. Tus niños andan mucho más despacio que tú. Cada paso tuyo es como tres de tus hijos. Pero es que además todo les va a llamar muchísimo la atención. Dentro de la fase de planificación, tú puedes preveer, al planificar tu ruta, algunos puntos singulares del camino en los que parar para disfrutarlos con tu hijo. Supongamos, por poner un ejemplo, que en tu viaje por la provincia de León, decides hacer una ruta de senderismo por el impresionante monumento de las Médulas (obra de ingeniería minera, de tiempo de los romanos, en las que éstos derrumbaron literalmente una montaña para extraer todo el oro que pudiera haber en ella). Con nuestra aplicación “Rutas Senderismo”, empiezas a filtrar por dificultad, longitud, etc y das con una ruta que te interesa: esta ruta ideal para visitar las Médulas con niños, por el sendero muy bien señalizado de las Valiñas. En tu “planning”, has decidido hacer una parada especial en “La Cuevona” y en “La Cueva Encantada”. Y cuando llevas un kilómetro andado, tu hijo se entretiene con una piedra gigante, o con un castaño gigante (¡Las Médulas está llena de ellos!), y quiere hacerse fotos dentro de ellos. No te agobies, y recuerda ¡a tus hijos les encanta reir! Participa de sus juegos, hazte fotos con ellos, y si no llegas al final del sendero, no te preocupes. La próxima vez llegarás.

Prepárate contra el aburrimiento. Haz que tu marcha de senderismo sea una salida divertida.

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Permanece atento durante la marcha. Seguro que descubres muchas cosas que llamarán la atención de tu hijo, pues para él serán una completa novedad. Si ves debajo de una piedra una cucaracha gigante, una babosa, o cualquier otro insecto, detente con tus hijos para observarla. ¡Le encantará! Además, fomentarás en tu hijo el amor y cuidado de la naturaleza. Si os deteneis para comer algo, hazle partícipe de la fase final de recoger y limpiar, para que todo quede igual que estaba antes de que llegáseis. Si veis un árbol singular, por su tamaño, por su edad, por su frondosidad, detente con él a tomar fotos, o incluso si tienes cobertura de Internet, busca información sobre el tipo de especies animales y vegetales predominantes. Haz que esta salida sea un momento de aprendizaje del mundo natural.

A la hora de planificar tu salida con buscamapas.com, intenta buscar rutas sencillas en el entorno de lagos, estanques, cascadas o lagos ¡Los niños están fascinados con el agua! Además, debido a las características de reflectancia del agua, las fotografiás serán más impresionantes.

Cada marcha de senderismo que hagas con tu hijo será una oportunidad única para vivir una aventura, y fomentar su espíritu soñador. Si puedes, lleva contigo encima unos prismáticos (para apreciar mejor detalles en la lejanía, o incluso animales como ciervos, jabalies, etc) o una lupa (mejor si es con brújula como esta, y así le puedes enseñar a orientarse en el campo, si tienes alguna duda en esta entrada te explicamos como usar la brújula junto con un mapa topográfico)       

Enseña a los niños a ser buenos observadores buscando signos de vida silvestre: plumas en el suelo, arañazos de garras en los troncos de los árboles, huellas de animales, nidos, madrigueras de conejos. En una excursión con mis hijos, cerca de casa, uno de los mayores tesoros que pudieron encontrar fue el de recoger piñas caidas de Pinos, ideales para encender chimeneas. Incluso puedes hacer una competición de esta actividad. También les apasiona encontrar setas, restos de frutas caidas, etc.

           

Consulta la previsión meteorológica.

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Antes de salir consulta las previsiones meteorológicas. En algunas latitudes, se pueden producir cambios climáticos bruscos a lo largo del día. En el sur de España, como por ejemplo Sevilla, puedes amanecer con 10º y a medio día tener 30º centígrados. En otros lugares, como en Islas Cíes en Galicia, te puede sorprender un temporal de agua-nieve a partir de las cinco de la tarde, cuando a las doce de la mañana estábais con pantalón corto disfrutando de un almuerzo en uno de sus merenderos. ¡Sé previsor!

Prepara ropa y calzado adecuado para que tus hijos hagan senderismo.

Los niños son especialmente sensibles a los cambios de temperatura, especialmente si se mojan. En función del tiempo que vaya a hacer, lleva la ropa adecuada (ligera, transpirable, y que abrigue en función de la temperatura que vaya a hacer). Afortunadamente, hoy en día puedes encontrar abundante ropa técnica para la práctica de la marcha y el senderismo, tanto online (Amazon, Barrabés, etc) como en grandes superficies tipo Decathlon, o pequeños comercios especializados.

Mención especial merece el calzado ¡No hay cosa que más le guste a un niño que un buen charco! Lo ideal sería que te hicieses con unas buenas botas de senderismo para niños.

No obstante, y esto lo contamos por propia experiencia, los niños crecen a toda velocidad, y la mayoría de las veces no merecerá la pena que hagas grandes desembolsos en material técnico especializado de senderismo para niños. Es más, en muchas ocasiones, sobre todo si el niño tiene menos de tres años, es probable que si haces un desembolso en ropa y botas de senderismo, no te de tiempo a que lo use más de dos o tres veces antes de que se le quede pequeño. Si tiene más hermanos o primos, siempre se puede guardar para que lo hereden, pero si no, lo acabereis vendiendo o regalando. En este sentido, antes de comprar os recomendamos que busquéis material de segunda mano en eBay, wallapop, Segunda Mano, o cualquier tienda de segunda mano. Reutilizar calzado siempre es problemático en el caso de los adultos porque se acaba adaptando a nuestra propia horma, pero en el caso de los niños, con dos o tres puestas no habrá dado tiempo a que el calzado se deforme.

Otros elementos a incluir en la mochila del senderista que viaja con niños.

Además de los elementos típicos que todo senderista experimentado incluye en su mochila, hay que añadir algunos elementos adicionales, propios de viajar con niños. Así, además de la cantimplora, alimentos, GPS, teléfono móvil -mejor si es especial de campo o ruggerizado- no te olvides de incluir:

  • Botiquín de primeros auxilios. Obviamente no será del mismo tamaño y dimensiones del que puedas tener en tu casa. Tendrás que adaptarlo para que pese lo menos posible, pero no deberá faltar:

    • una pinza quita-astillas (¿qué niño no se ha clavado alguna vez una astilla? Esto está en relación con la gran atracción que tiene un palo o una estaca sobre un niño 🙂 .
    • desinfectantes (agua oxigenada, betadine, los niños todavía no coordinan bien sus movimientos y se caen mucho ¿qué niño no ha tenido alguna vez la rodilla “abierta”?).
    • crema de protección solar, de protección total o muy alta protección (la piel de los niños es especialmente delicada).
    • algún antipirético y antiinflamatorio infantil (básicamente paracetamol o ibuprofeno), ya que los niños son dados a caerse y a hacerse chichones, y además los cambios de temperaturas pueden hacer que les suba la fiebre.
    • algún antihistamínico infantil. Todavía no sabemos si nuestros hijos son alérgicos al pólen de alguna planta, por lo que más vale prevenir (y algunas reacciones alérgicas son muy peligrosas, pues conllevan inflamación de la tráquea y dificultad en la respiración).
    • repelente anti-insectos (para prevenir las picaduras), y crema calmante (para después de ellas) que evite que se rasque y haga más profundas las heridas de picadura de insecto.
    • Gasas esterilizadas y vendas.
  • Aperitivos. Además de compensar las calorías quemadas como fruto del ejercicio físico, les servirá de motivación. ¡A todos los niños les gusta picar! Puedes llevar frutos secos, snacks, fruta (manzanas, plátanos) ¡Incluso alguna chuchería!

¡Invite a amigos de sus hijos!

 A todos los niños les parece aburrido ir con adultos, pero muy divertido ir con otros niños. Si teneis amistad con los padres de los amigos de vuestros hijos, invitalos a sumarse a la actividad. Será mas divertido tanto para los niños como para los adultos. Al fin y al cabo, en los próximos años os esperan muchas horas compartidos con los padres de los amigos de vuestros hijos, que se acabarán convirtiendo en unos amigos vuestros más.

Durante el camino.

Una vez en marcha, tendrás lo oportunidad de llevar a la práctica todo aquello que has estado planificando. Mirar a lo alto de aquella montaña con los prismáticos, detenerte a observar un insecto peculiar con la lupa, pararte al borde del río o lago y enseñarle a buscar piedras planas, para después tirarlas y que reboten varias veces en el agua…

Acuérdate de hacer las paradas de descanso antes de que ellos te lo demanden, y deja que sean los niños los que marquen el ritmo. Incluso puedes aprovechar para coger la mano de tu pareja, y disfrutar los dos de como los niños van marcando el camino (siempre que sigais senderos bien señalizaos).

¡No te olvides nunca de reconocer lo bien que lo están haciendo! Todo el mundo agradece un alago y una palmadita en la espalda, y los niños más aun, pues todavía están desarrolando su autoestima y la confianza en sí mismos.

Algunas rutas de senderismo para hacer con niños.

En nuestra apliación “Rutas Senderismo” y en nuestra web puedes encontrar un buen número de rutas de senderismo ideales para hacer con niños:

Y muchos otros cientos de rutas de dificultad baja y recorrido inferior a 5 kilómetros que puedes encontrar en nuestras aplicaciones móviles y en nuestra web.

 

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